Nuevas oportunidades de financiación para municipios y entidades locales: Marco Financiero Plurianual 2028-34
La Comisión Europea ha presentado su propuesta para el Marco Financiero Plurianual (MFP 2028-2034), el presupuesto a largo plazo que marcará las prioridades de inversión de la UE durante los próximos siete años. Con una dotación total de cerca de 2 billones de euros, se trata del mayor presupuesto europeo hasta la fecha y responde a la necesidad de reforzar la competitividad, la soberanía y la resiliencia de la Unión Europea en un contexto económico y geopolítico cada vez más complejo. Para el ecosistema de las smart cities, el MFP no es solo una cifra: es el marco que determinará qué proyectos urbanos (movilidad inteligente, eficiencia energética, gemelos digitales, datos urbanos, ciberseguridad, resiliencia climática o digitalización de servicios públicos) tendrán más capacidad de escalar en Europa durante la próxima década.
Conviene situar el status del MFP con precisión: la propuesta todavía no es vinculante. Tras la presentación de la Comisión en 2025, el expediente se encuentra en negociación interinstitucional. El Reglamento del MFP requiere unanimidad en el Consejo y el consentimiento del Parlamento Europeo; hasta su adopción, los importes, la arquitectura y las reglas pueden ajustarse. En 2026, el proceso ha avanzado con la fijación de una posición negociadora por parte del Parlamento y el desarrollo de posiciones en el Consejo, pero el acuerdo final aún está pendiente. En paralelo, el paquete incorpora propuestas sobre recursos propios, con tramitación específica que añade complejidad al calendario. En consecuencia, se espera que las negociaciones se intensifiquen a lo largo de 2026–2027, con el objetivo de que el nuevo marco entre en vigor en 2028.
Un presupuesto europeo adaptado a nuevas prioridades
La Comisión Europea plantea el MFP 2028-2034 como respuesta a un conjunto de factores estructurales que han modificado profundamente las necesidades presupuestarias de la UE. Entre ellos destacan el aumento permanente del gasto vinculado a la seguridad y la defensa, la presión competitiva global en ámbitos tecnológicos e industriales, el impacto continuado de crisis sucesivas y la necesidad de garantizar la sostenibilidad financiera. Este contexto obliga a replantear el presupuesto a largo plazo, no solo en volumen, sino en orientación y funcionamiento.
Por este motivo, el nuevo marco financiero propone una reordenación de prioridades y una forma distinta de canalizar los fondos europeos, con una clara apuesta por la eficiencia, la simplificación y la vinculación de la financiación a objetivos estratégicos comunes. El presupuesto deja de centrarse exclusivamente en políticas tradicionales para reforzar ámbitos considerados críticos para el futuro de la UE, como la competitividad, la I+D+i, la autonomía estratégica, la resiliencia económica y la capacidad de respuesta ante crisis, alineando de forma más estrecha las políticas nacionales con las prioridades europeas. En clave urbana, esta lógica se traduce en menos “programas dispersos” y más financiación articulada en palancas integradas, con mayor foco en resultados, carteras maduras y capacidad de combinar subvención con instrumentos financieros para acelerar despliegues.
La lógica financiera del MFP 2028-2034
El MFP 2028-2034 se articula sobre un planteamiento financiero renovado, orientado a sostener nuevas prioridades estratégicas sin incrementar de forma directa las aportaciones nacionales. Para ello, la Comisión Europea combina un mayor volumen presupuestario con la evolución de las fuentes de ingresos y de los instrumentos financieros, reforzando la capacidad de inversión de la UE a largo plazo.
Este enfoque se apoya en varios elementos clave:
- Nuevos recursos propios, alineados con prioridades estratégicas de la UE, como la transición verde, el mercado interior o la actividad de grandes empresas.
- Integración del reembolso de Next Generation EU en el presupuesto a largo plazo, condicionando la orientación del gasto del periodo.
- Mayor peso de los instrumentos financieros, junto a las subvenciones tradicionales, para movilizar inversión pública y privada.
Vinculación más estrecha entre financiación y objetivos políticos, reforzando la coherencia del conjunto del marco financiero.
En términos de acceso, la propuesta consolida dos grandes vías con impacto directo en proyectos de ciudad: por un lado, la gestión compartida, donde una parte sustancial de recursos se ejecuta a través de planes y convocatorias en las que intervienen Estado y regiones; por otro, la gestión directa de la UE, reforzada para acelerar tecnologías críticas y su despliegue (digital, energía, movilidad, datos). Sobre esta arquitectura, destacan cuatro palancas especialmente relevantes para smart cities, por volumen y por alineación temática.
La primera es la de Planes nacionales y regionales, que en la presentación divulgativa de la Comisión concentra 865.000 M€ y se configura como la gran vía territorial para inversiones “place‑based”. Para las smart cities, esto significa que una parte muy relevante de la financiación seguirá llegando mediante convocatorias regionales o estatales, vinculadas a instrumentos de cohesión como FEDER y el Fondo de Cohesión, típicamente orientadas a movilidad urbana sostenible, rehabilitación/eficiencia energética, digitalización municipal e infraestructuras urbanas.
La segunda palanca es el Fondo Europeo de Competitividad (ECF), la gran novedad para acelerar despliegues tecnológicos con un “single rulebook” y un enfoque por ventanillas (transición limpia, liderazgo digital, salud/bioeconomía y resiliencia/seguridad/espacio). La propuesta legislativa fija para el ECF un sobre indicativo de 234.300 M€ (2028–2034, precios corrientes). En términos urbanos, su valor está en que no se limita a financiar I+D, sino que puede impulsar despliegue y escala: el propio texto del ECF contempla apoyo a smart mobility, sistemas inteligentes de gestión del tráfico, infraestructuras digitales y capacidades de datos/IA, combinando subvenciones con herramientas como garantías, equity y blending para acelerar implantaciones.
La tercera palanca es Horizon Europe, que seguirá financiando I+D+i y demostradores, y se conecta estrechamente con el ECF para facilitar el salto del prototipo al despliegue. En la comunicación divulgativa se referencia una magnitud de ≈175.000 M€ para Horizon Europe en el periodo 2028–2034. Para smart cities, este puente es especialmente relevante en gemelos digitales urbanos, plataformas de datos, sensórica, soluciones avanzadas de energía y movilidad, y ciberseguridad aplicada a servicios públicos.
La cuarta palanca combina infraestructura y apalancamiento financiero: el Mecanismo “Conectar Europa” (CEF) se mantiene como instrumento para infraestructuras europeas (transporte, energía y conectividad), clave para proyectos urbanos conectados a redes y corredores o a infraestructura crítica. Y, además, la Comisión introduce la posibilidad de préstamos respaldados por la UE (Catalyst Europe), ampliando la caja de herramientas para inversiones estratégicas y abriendo una vía adicional para proyectos urbanos con escala y capacidad de retorno (por ejemplo, infra de recarga, redes energéticas urbanas, plataformas digitales interoperables o modernización de servicios).
Este esquema refuerza la capacidad de la UE para financiar inversiones estratégicas, especialmente en competitividad, I+D+i y resiliencia, manteniendo el equilibrio financiero del conjunto del marco presupuestario.
Qué implica para empresas y entidades
El enfoque del MFP 2028-2034 refuerza el papel del presupuesto europeo como instrumento estratégico al servicio de la competitividad y la transformación económica, lo que tiene un impacto directo en la forma en que empresas y entidades deberán plantear su participación en los próximos programas de financiación. La simplificación de la arquitectura presupuestaria y la concentración de recursos en grandes bloques implica que los proyectos deberán alinearse de forma más clara con las prioridades políticas definidas por la Unión Europea.
En este contexto, la I+D+i adquiere un carácter transversal dentro del nuevo marco financiero, integrada en instrumentos de mayor alcance y estrechamente vinculada a objetivos como la autonomía estratégica, la resiliencia industrial o la transición verde y digital. Al mismo tiempo, el mayor peso de los instrumentos financieros frente a las ayudas tradicionales introduce nuevas dinámicas que exigen una planificación más estratégica, tanto en términos de financiación como de estructuración de los proyectos.
Ante este escenario, anticiparse y comprender la lógica del MFP resulta clave para que las organizaciones puedan posicionarse adecuadamente y aprovechar las oportunidades que se abrirán en el próximo ciclo presupuestario europeo, especialmente en aquellos ámbitos relacionados con la innovación y el desarrollo tecnológico.
Más allá del impacto que el nuevo marco financiero tendrá sobre empresas, centros tecnológicos y grandes sectores industriales, la propuesta de la Comisión Europea también redefine el papel de las administraciones locales dentro de la estrategia de inversión comunitaria. Este esquema refuerza la capacidad de la UE para financiar inversiones estratégicas, especialmente en competitividad, I+D+i y resiliencia, manteniendo el equilibrio financiero del conjunto del marco presupuestario. En consecuencia, el MFP 2028-2034 refuerza progresivamente la dimensión territorial de las políticas europeas, situando a las entidades locales como actores clave para canalizar inversiones transformadoras sobre el territorio. Esta evolución no solo amplía el potencial acceso de los municipios a financiación europea, sino que también incrementa la necesidad de contar con estrategias locales alineadas con las prioridades comunitarias y con proyectos capaces de generar impacto económico, social y ambiental.
Nuevas oportunidades de financiación para municipios y entidades locales
Uno de los aspectos más relevantes del futuro MFP 2028-2034 será el creciente protagonismo de las ciudades y entidades locales en la implementación de las prioridades estratégicas de la Unión Europea. La Comisión Europea considera que los municipios desempeñarán un papel esencial en ámbitos como la transición climática, la digitalización o la resiliencia territorial lo que previsiblemente se traducirá en un refuerzo de las oportunidades de financiación dirigidas al ámbito local.
En este sentido, el nuevo periodo de programación apunta hacia una política de cohesión más integrada y orientada a resultados, con instrumentos financieros y programas cada vez más alineados con agendas urbanas, estrategias territoriales y planes de transformación locales.
La orientación del nuevo MFP 2028-2034 confirma, pues, una evolución progresiva de la política europea hacia modelos de inversión con una mayor dimensión territorial. En este contexto, las entidades locales dejarán de ser únicamente beneficiarias finales de fondos europeos para consolidarse como agentes activos en la ejecución de las grandes prioridades comunitarias. La capacidad de los municipios para impulsar proyectos transformadores será especialmente relevante en ámbitos donde la Comisión Europea prevé concentrar una parte significativa de las futuras inversiones, como, por ejemplo:
Transición climática y resiliencia urbana
La adaptación al cambio climático y la descarbonización seguirán siendo prioridades estructurales de la financiación europea.
Digitalización y ciudades inteligentes
La competitividad tecnológica y la autonomía estratégica europea también tendrán una fuerte dimensión territorial. En consecuencia, se prevé un incremento de las inversiones destinadas a la modernización digital de los servicios públicos locales y al desarrollo de modelos de ciudad inteligente.
Movilidad sostenible y conectividad
La movilidad urbana sostenible seguirá ocupando un lugar prioritario dentro de las inversiones europeas.
Seguridad y resiliencia territorial
El contexto geopolítico actual también está ampliando el alcance de la financiación europea hacia ámbitos relacionados con la seguridad y la preparación ante crisis.
Un nuevo modelo de acceso a los fondos europeos
Más allá de las prioridades temáticas, el MFP 2028-2034 anticipa una transformación en la forma de acceder y gestionar la financiación europea. La Comisión Europea apuesta por una mayor simplificación administrativa, una orientación más clara a resultados y una integración más estrecha entre políticas nacionales, regionales y locales.
En este contexto, las entidades que dispongan de estrategias alineadas con las prioridades europeas, “carteras maduras” de proyectos y capacidad técnica de gestión partirán con una posición más favorable para captar financiación durante el próximo ciclo presupuestario. En el MFP 2028–2034, las smart cities pasan de ser un ámbito de innovación urbana a consolidarse como una palanca de competitividad europea: energía, movilidad, datos y resiliencia se financiarán cada vez más como infraestructuras estratégicas del modelo económico europeo.
La anticipación estratégica, la colaboración público-privada y la capacidad para generar proyectos transformadores serán factores determinantes para aprovechar las oportunidades del nuevo marco financiero europeo 2028-2034.
📄 El nuevo MFP 2028‑2034, presentado por la European Comission, marcará las prioridades de inversión de la UE durante los próximos siete años.
🚀 Más allá de las cifras, el nuevo presupuesto introduce cambios relevantes en su diseño, su financiación y en la forma de canalizar recursos hacia ámbitos estratégicos como la competitividad, la I+D+i y la resiliencia.
🔍 Desde FI Group by EPSA, analizamos las claves del nuevo MFP y qué implicaciones puede tener para empresas y entidades de cara al próximo ciclo de financiación europea.
Mayo, 2026